lunes 10 de enero de 2011

La ambición del crononauta - III

I - Momento presente.

II - Momento futuro.

III - Momento eternidad.
-“Detectada forma de vida humana” -avisó una voz metálica.
Le gustaba esa voz metálica e impersonal para la comunicación con las máquinas. Le hacía sentir más humano. Hacía siglos que ya no se usaba ese modelo de voz, era algo arcaico, pero él era un romántico.
-Creía que no quedaba nadie por aquí. Vamos a dar un vistazo.
Dejó de catalogar los restos de civilización que todavía quedaban en el viejo planeta y se dirigió al lugar.
Tormentas, inundaciones y desastres de todo tipo se habían encargado de eliminar todo rastro de construcciones, mientras que la vegetación cubría y ocultaba lo que aun quedaba en pie. Una vez abandonado por el hombre, la naturaleza reclamaba lo que era suyo e imponía su ley.
-Alguien se olvidó de ti, viejo amigo.
Una vez perforada la gruesa capa de hielo que durante siglos se había ido acumulando, consiguió acceder a una cámara criogénica.
-¡Madre mía! esto es anterior incluso a la “gran evasión”. Con razón te dejaron aquí, ni siquiera sabían de tu existencia.
Aquel fue el fenómeno sociológico más extraño ocurrido jamás. En cuanto fue posible llegar a otros planetas habitables la gente sintió un irrefenable deseo de emigrar de este mundo. Como si fuera una vieja cáscara que oprimía a los que allí vivían, todo el mundo se marchó a los distintos planetas donde se antojaba una mejor vida, fuera o no cierto. Algunos lo consiguieron y otros fueron dominados e incluso esclavizados por sus propios congéneres. Algo en el ser humano le lleva a repetir su historia una y otra vez en un bucle infinito.
Provisto del material adecuado, el arqueólogo accedió a los datos. No quería arriesgarse a estropear lo que ya denominaba “el especimen”.
-Si has aguantado todos estos siglos, podrás aguantar un poco más. En esa época era habitual separar el cuerpo físico de los recuerdos. Tiene que estar por algún lado. Espero que el tiempo no lo haya destruido.

Jorge volvió a abrir los ojos y volvió a mirar desconcertado a su alrededor. La sensación de déjà vu le mareó hasta el punto de perder la consciencia.
-¿Aguantará? –preguntó el que lo había traído.
-Sí. El sistema está muy anticuado, pero parece que tendrá éxito.
A diferencia de la última, esta vez los recuerdos no acudieron en tropel; esta vez estaban en su cerebro perfectamente ordenados. Pero no quería abrir los ojos, tenía miedo. No sabía que se encontraría y su curiosidad no era capaz de vencer a sus temores.
-Dejemos que sus recuerdos se acoplen bien a su cuerpo. Él no se puede ni imaginar el tiempo que ha pasado.
Podía tener los ojos cerrados para no ver, pero no podía cerrar sus oídos. Escuchaba conversaciones a su alrededor pero era incapaz de distinguir el idioma de las voces que le llegaban.
-Tendrá que aprender a hablar de nuevo. El idioma ha evolucionado tanto que no entenderá nada. Implantadle un traductor ¿Sabemos lo que habla en sueños?
-Sí, dice algo de viajes en el tiempo.

Jorge abrió de nuevo los ojos y para su sorpresa ahora sí entendía lo que hablaban. Le daba igual todo lo que ocurría a su alrededor, pero tenía una pregunta, la pregunta que para él era lo más importante.
-La respuesta es sí –dijo una de las voces antes siquiera de que él abriera la boca-. Sí que podemos enviarle de nuevo al pasado.
Una alegría desmedida recorrió todo su cuerpo hasta hacerle brotar las lágrimas. Lo había conseguido. Había viajado al futuro y ahora regresaría al pasado para contarlo.
-Sepa que es un viaje sin retorno. Solamente podrá viajar de nuevo al futuro de la misma forma que ha hecho hasta ahora y las posibilidades de éxito serán mínimas. Por esas carambolas del azar lo ha conseguido, pero no volverá a ocurrir.
El tono frío y distante de aquella gente molestaba a Jorge. Lo trataban como un experimento.
-Quizás tengan razón, solamente soy un experimento –pensó para sí mismo. Mi propio experimento. Yo me lo he buscado
-No te lo tomes a mal –le dijo el arqueólogo, que ahora le hablaba de forma más cercana-. A pesar que tu viaje hasta aquí no ha sido fácil, este futuro no es para ti. Seguro que no es como te habías imaginado.
Jorge miro sorprendido al hombre.
-Puedes leer el pensamiento.
-No puedo, pero has dejado conectado el traductor.
-¿Qué traductor? Bueno no importa. De todas maneras el objetivo de mi viaje era llegar al futuro para luego regresar al pasado con los conocimientos adquiridos.
-Empezaremos a preparar tu viaje de regreso.
-Así, sin más –dudó Jorge-. Me esperaba otra cosa, quizás tengas razón y no es como yo me había imaginado.

Jorge no supo cuánto tiempo estuvo en aquella estancia, sin poder salir y con la angustiosa sensación de sentirse observado. Dormía cuando tenía sueño y comía cuando tenía hambre pero no pudo acceder a ningún tipo de información. Le frustraba volver con las manos vacías, tenía que llevarse los conocimientos futuros para usarlos en el pasado. A falta de nada mejor que hacer, su mente comenzó a divagar hasta llegar a la conclusión que aquello era lo más parecido a estar preso.
-Claro; eso es –se dijo a sí mismo, sin importarle que le pudieran escuchar-. Conocen mi pasado, lo saben todo y no se fían de mí. Por eso me tienen preso.
En su viaje hacía el futuro no había conseguido despistar a su pasado. Había llegado el momento de arrepentirse de lo hecho.
-Todavía se puede arreglar –dijo en voz alta, con la esperanza que alguien lo escuchara-. La gracia de viajar en el tiempo es que puedes volver y arreglar lo que está mal. Mandadme al comienzo del “Proyecto Peonza” y evitaré que el director del proyecto muera. Aquel asesinato por ambición solamente me ha traído problemas. Si está en mis manos arreglarlo, lo haré. Cambiaré el pasado.
Esperó plantado en la estancia a que alguien entrara en respuesta a su llamada, pero nadie lo hizo. Pasó más tiempo y su desesperación hizo mella en su ánimo. Lloraba, gritaba y juraba que se había arrepentido. Hasta que por fin entró el hombre que lo había rescatado.
-Ya está todo listo. Cuando quieras.
-¿Ya? ¿Sin más explicaciones? –dijo con desconfianza.
-No te vamos a castigar por lo que hiciste, no es algo que nos incumba. Lo mejor que podemos hacer es acceder a tus deseos y enviarte a donde perteneces.
-Tenéis razón, no entiendo el futuro. No estoy listo para regresar. No queréis que los conocimientos de esta época sean usados en el pasado, pero supongo que es el precio a pagar.

Otra vez los mareos, las lagunas en la memoria y los pinchazos. Aquello de viajar en el tiempo cada vez era más duro. Pero ya estaba de regreso. Buscó los puntos de referencia para orientarse y se encaminó a las instalaciones del “Proyecto Peonza”.
-Nos han concedido el aumento de presupuesto –dijo una voz conocida a su espalda.
Jorge se giró sorprendido al ver al Director del proyecto que le mostraba el móvil con el mensaje que lo confirmaba.
-Enhorabuena –dijo Jorge sin mucha convicción.
-No parece que te alegre.
Jorge pensó en su promesa y cambió su actitud.
-¡Bravo! ¡Enhorabuena! –dijo con un sincero entusiasmo.
Su móvil vibró al recibir un mensaje. Lo leyó aunque procedía de un “Número desconocido”.
-“El pasado es una recreación de recuerdos...”
Jorge miró en todas direcciones hasta que al fin asintió con la cabeza. Lo había conseguido, había viajado al futuro y había regresado de nuevo a su tiempo. Lo molesto era que, aunque lo contara, no podría demostrarlo. Puede que le creyeran o puede que no, pero fuera como fuese el futuro cambiaría y nada garantizaba que fuera el mismo que él se había encontrado.
- “...y el futuro es un producto de nuestros actos presentes.”

-Hemos colocado al crononauta en un planeta deshabitado. ¡Buff! y ya van unos cuantos.
-¿Cuánto durará la energía que mantiene la ilusión en su mente?
-Muchos años. Mientras tanto, podrá actuar y vivir creyendo que está de regreso en su mundo. Se ha recreado todo en base a los datos de la época y a sus recuerdos. No notará la diferencia. Cuando se agote la energía, simplemente morirá.
-¿Y si quiere volver a realizar su viaje?
-Pues entrará en un extraño bucle de acontecimientos mientras su cuerpo aguante.

Fin.
Autor: Gregorio Sánchez. Diciembre 2010


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1 comentarios:

Cursor dijo...

Muy bueno GREGORIO ....ya formas parte de mi FEED !!!
Salu2 ....